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Me da miedo salir como lo hacía antes del Coronavirus ¿Es normal?: El síndrome de la cabaña

#Psicólogos #Málaga #Coronavirus

Ya se empieza a abrir la veda tras el confinamiento, lo cual supone que se amplía el tiempo y los espacios a los que se puede salir.

No obstante, son muchas las personas que aun no salen por respeto o miedo. ¿Es normal?

Si quieres conocer más sobre este tema continúa leyendo.

Me da miedo salir como lo hacía antes del Coronavirus ¿Es normal?: El síndrome de la cabaña

A día de hoy es normal que las salidas a determinados lugares aún nos impongan respeto. Pero son muchas las personas a las que, aun no siendo de riesgo, les da miedo o ansiedad salir a la calle tras el período de aislamiento, espero que les ayude este artículo sobre Miedo a salir y Síndrome de la cabaña.

Esta sensación es total y absolutamente normal. No se trata de agorafobia, sino de una emoción que puede surgir tras estar mucho tiempo en una situación continuada.

No sólo tras el aislamiento, todo cambio en nuestras vidas o rutinas conlleva siempre un esfuerzo con su consecuente gasto de recursos. Este esfuerzo se nos puede manifestar emocionalmente de muchos modos, como pereza (si es un cambio pequeño), como desanimo (por ejemplo, a la vuelta de las vacaciones) o incluso con ansiedad o miedo (si el cambio es más brusco o implica la utilización de un mayor número de recursos).

Por ello, volver a la normalidad tras un aislamiento va a suponer un cambio de una situación a la que nos habíamos adaptado y este cambio puede provocar ese miedo o ansiedad.

Pero, por otro lado, si el miedo o la ansiedad no se producen por tener que volver a la normalidad, sino por el mero hecho de salir al aire libre, puede tratarse del denominado “Síndrome de la Cabaña”.

¿Qué es el Síndrome de la Cabaña?

El Síndrome de la Cabaña no es un trastorno mental, se trata de una condición por la cual, tras un periodo de aislamiento, se experimentan síntomas como falta de seguridad, ansiedad y miedo a salir al exterior y/o al retomar la vida social.

Este síndrome se comenzó a describir a principios del siglo XX, por la observación de esta sintomatología en muchos cazadores que pasaban largo tiempo en soledad en sus cabañas o en personas que vivían aisladas o se encontraban en estas circunstancias por nevadas u otras situaciones similares.

Los principales síntomas del Síndrome de la Cabaña son:
-Inquietud
-Irritabilidad.
-Letargo
-Bajo estado de ánimo.
-Problemas para concentrarse
-Miedo o ansiedad permanente hacia la idea de salir y socializar

El Síndrome de la Cabaña no debe confundirse con la agorafobia, que es un trastorno mental por el que una persona tiene una fobia a los espacios abiertos y, consecuentemente, a salir de su hogar.

La agorafobia es un trastorno de ansiedad que consiste en un miedo intenso de estar en lugares de donde es difícil escapar o donde no se podría disponer de ayuda. Generalmente involucra miedo a las multitudes, a los puentes o a estar solo en espacios exteriores

La diferencia entre el Síndrome de la Cabaña y la ansiedad normal al salir es la magnitud con la que se vivencien los síntomas, es decir, no es similar sentir un cierto miedo o respeto a salir que tener una gran ansiedad no solo a salir, sino a retomar la vida social.

¿Qué ocurre si tengo el Síndrome de la Cabaña? ¿Es grave?

El Síndrome de la Cabaña no es grave, y para superarlo o evitarlo se pueden seguir una serie de pautas básicas que son similares a las que se recomiendan para adaptarse mejor al cambio de rutina.

Algunas de ellas son:

No rumiar pensamientos negativos. No es adecuado recrearse pensando en catástrofes o que va a ocurrir algo malo. Nadie conoce qué va a ocurrir en el futuro.
Programar las salidas. Planifica las salidas en forma de escalada de menor a mayor tiempo. Si existe una gran ansiedad al salir, la terraza o, en su defecto, una ventana son la primera opción. Es conveniente en estos casos salir a la terraza o a la ventana en horas de sol, ya que éste ayuda a subir el estado de ánimo.

Si quieres saber cómo influye el clima en el estado de ánimo, pincha aquí

Minimizar la ansiedad. Procura no salir a sitios concurridos al principio o en un horario en el que coincidas con varios colectivos. A la vuelta de las salidas es adecuado realizar una actividad que nos relaje, ya puede ser un baño, leer, escuchar música, etc.

Relacionarse socialmente. Si durante el confinamiento no se ha tenido contacto social, ya es el momento de hacerlo. La ventaja de los tiempos actuales es que disponemos de todo tipo de medios para la comunicación. Vamos a utilizarlos y ponernos en contacto con familiares y amigos.

No cerrar este artículo sin antes mencionar a todas aquellas personas que no tienen en absoluto miedo ni respeto a las salidas. A aquellas personas que, acogiéndose o no a la normativa, consideran que el desconfinamiento es sinónimo a ausencia de peligro. Ni calvo ni con peluca: no es preciso tener miedo, pero tampoco lo es creer que no hay peligro alguno.

Entre un par de días antes de la fase 0, hasta el comienzo de esta, el peligro era el mismo. No es adecuado caer en el error de creer que, por comenzar el desconfinamiento, se esté exento de peligro. El desconfinamiento es más una cuestión económica y social que de salud, y por ello es muy importante ceñirse a las normas rigurosamente.

Si sufre alguno de estos síntomas, no dude en pedir cita con un profesional, las consultas de psicología en Málaga se pueden hacer de forma presencial u Online por videoconferencia sin salir de casa.

Artículo publicado originalmente en www.psicodifusion.es